Existen personas enamoradas del queso, otras que disfrutan con sólo su aroma, algunas que no pueden pasar un día sin degustar un trozo y otras dispuestas a hacer cualquier cosa con tal de conseguir el queso deseado. Por ser un alimento que cuenta con un ejército de fieles seguidores, se merece un homenaje en forma de poesía, tal como han hecho algunos compositores a lo largo de la historia.
En el blog Thanalonlane, el autor cuenta su experiencia viajera por Roses en la Costa Brava, mencionando a Boffard como uno de los ingredientes imprescindibles en una buena degustación de tapas:
“On my table tapas with Queso Curado
de oveja (Boffard Reserva 1/8) & Navajas”
En Francia, la cultura del queso siempre ha estado muy arraigada, existiendo más de 500 tipos. Este tema ha sido un recursos muy útil para muchos poetas que han dedicado algunos versos a este manjar, tal como se recoge en Oda al queso en el blog Directo al Paladar. Este bloguero también muestra otros poemas escritos por autores españoles, como Francisco Gregorio de Salas en el siglo XVIII:
“Él ordeña la leche en la herrada,
aunque tosca, muy limpia y aseada,
escogiendo con maña y prudencia,
según tiene experiencia,
las ovejas más gordas y más sanas,
y hace para cenar las migas canas.
Luego, por obsequiarme,
suele místicamente presentarme
una crecida cuenca rebosada
de creciente cuajada;
y a los perros les pone en su caldero
el abundante suero,
que en los cinchos de esparto ha destilado
el queso de aquel día fabricado”.
En la página Poemas del alma, encontramos una poesía titulada El queso y la uva, en la que el autor refleja los placeres que experimenta al degustar una porción de queso. Pero los poemas sobre el queso también pueden ser divertidos, como el Poema de los quesos compuesto por Josep Pedrals, donde cuenta una peculiar historia de amor utilizando juegos de palabras con todas las variantes y tipos del queso.